Humanismo, COP16 y Biodiversidad.

Autor: Ricardo Cortés Reyes

Publicado: 2 Nov, 2024

El equipo de Innovate Senior con la participación de Ricardo Cortés Reyes celebra que el país haya sido el anfitrión de un espacio participativo que aborda un tema que necesita ser visibilizado y que requiere empeños de diversas instancias institucionales, públicas y privadas.

Pero también de la instancia más fundamental, usted y yo, cada persona, la especie, la humanidad.

Sin duda ha sido una oportunidad histórica para Colombia, en términos de ganar reconocimiento internacional, recibiendo un número considerable de participantes (196 delegaciones de Naciones Unidas, cerca de 100 ministros de ambiente, 10 jefes de estado) pero igualmente, mostrando que somos un país biodiverso, y ojalá, haya sido una oportunidad importante para impulsar la conciencia de cuidar, proteger y promover esa biodiversidad, a través de las 23 metas planteadas, especialmente luego de la adopción histórica del Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal hace dos años, en la COP15.

Esta COP16 busca implementar dicho marco, y espera que los países presenten la actualización de sus estrategias y planes de acción nacionales sobre Biodiversidad. Tareas puntuales que requieren ser monitoreadas permanentemente, e igualmente, se continúe avanzando en la movilización de recursos para la implementación del Marco Global. Es decir, que el marco lleve a la acción.

Esta COP16 deberá igualmente poner en funcionamiento el mecanismo multilateral sobre el reparto justo y equitativo de los beneficios derivados del uso de la información de secuencias digitales sobre recursos genéticos. Es decir, aquellos recursos que contienen información genética útil para la humanidad, como: semillas, plantas, animales, microorganismos, ecosistemas.

Dichos recursos son fundamentales para el desarrollo de medicamentos, mejora de cultivos y producción agrícola, conservación de la biodiversidad, desarrollo de productos industriales y cosméticos.

La protección y el uso sostenible de los recursos genéticos son cruciales para asegurar el bienestar humano y el desarrollo sostenible.

Sin duda, para Cali, para la región Pacífica, gracias a esta COP16 (Conferencia de las partes de la Convención sobre Diversidad Biológica) se concretarán cosas buenas, gracias a su biodiversidad, al generar, por ejemplo, un importante impulso económico y turístico que nos viene bien en medio de las dificultades e incertidumbres que nos agobian y amenazan.

El reto es ahora mantener y ensanchar la capacidad pedagógica, para hacer que la especie sea más consciente de lo que está en juego.

A modo de corolario, bien podemos decir, que todos estos y otros esfuerzos, solo llegarán a feliz término si las premisas de la biodiversidad se reconocen en orden. La casa común solo estará a salvo, si las personas asentimos a lo fundamental: la mejor salvaguarda de la biodiversidad es el humanismo.

Valga la redundancia, el Humanismo es una tarea de seres humanos; urge el cuidado y la protección de lo humano y de los seres humanos, y particularmente de los niños.

Niños, activistas de la protección de la diversidad, no objeto del reclutamiento forzado que alimente el conflicto armado (caso 07 de la JEP), no objeto de la violencia de los adultos, de la cultura que valora el poder, sin importar el precio de fracturar la dignidad humana en la niñez, a través de la palabra que aterra cuando se grita, cuando se golpean objetos, cuando se empuja, se zarandea, se golpea o se asesina a un ser humano en estado de indefensión.

Al entender y respetar lo humano, educando a los niños con amor, firmeza y cero golpes, los adultos nos ponemos -como especie- en camino de entender y respetar la biodiversidad.

Gracias a los padres de familia, a los maestros, a las instituciones -de toda índole- que promueven genuinamente entre sus integrantes el respeto y el cuidado de la casa común y de quienes la habitamos.