A propósito de reformas tributarias

Autor: Edgar Ramiro Villamizar Bueno

Publicado: 10 Sep, 2022

Una de las políticas públicas de los gobiernos es la obtención de recursos financieros para la inversión, pago de deuda y el gasto del Gobierno en todo el ámbito de su competencia. La historia muestra que a los ciudadanos los afecta esta política de diversas formas porque es entregar parte de sus ingresos al gobierno, esperando a cambio, beneficios traducidos en salud, educación, vías, infraestructura etc.

La teoría económica nos indica que, el Gobierno debe recaudar una parte del dinero generado por las actividades económicas que se desarrollan en la sociedad, dinero que los ciudadanos debemos pagar a una tasa específica como contribución impositiva. Para Arthur Laffer: “La curva de Laffer es una representación del valor esperado para el recaudo fiscal que percibe el gobierno.” Esto significa que el Gobierno establece cuánto dinero necesita recaurdar a una tarifa específica. Digamos a manera de ejemplo, que el Estado debe recaudar “Y” por ingresos de impuestos y para ello, tanto las personas naturales como la personas jurídicas, debemos contribuir con una tarifa “X”. Esto nos ayuda a comprender que cuando hay variaciones negativas en Y-, el gobierno tiende aumentar la Tarifa X+ para tratar de mantener Y. El aumento de la tarifa no garantiza un aumento de la recaudación de impuestos.

El desfase entre Y y Y-, se puede originar por la evasión y la elusión, por una parte, y por otra, las exenciones fiscales. Estas se establecen por que el Gobierno pretende favorecer ciertos sectores de la economía con el objeto de ayudar a la sociedad menos favorecida o impulsar el desarrollo de sectores económicos concretos. Es decir, esos sectores dejan de contribuir, y lo que dejan de contribuir se distribuye entre los que contribuyen para intentar mantener el ingreso total (Y). Ese es un “hueco” de ingresos importante.

Sin embargo, aquí se originan problemas complejos. Para prevenir la evasión y la elusión fiscal, el gobierno actúa con estrategias de control fiscal a través de controles aplicados desde la administración tributaria y en Colombia esta entidad se denomina Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales DIAN.
En la relación gobierno-ciudadano, éste idea múltiples formas para no pagar o, pagar menos impuestos. A esta práctica se le conoce como evasión de impuestos. La evasión consiste básicamente en omitir ingresos o, incrementar gastos descontables o, reconocidos, para pagar menos impuesto. Otra forma de evadir es la elusión, más sofisticada, relacionada con encontrar vacíos en las leyes que ayuden a pagar menos. Ante estas prácticas el gobierno debe actuar con estrategias y acciones dirigidas a identificar estas prácticas y hacer que se corrijan y prevengan.

Contra la evasión y la elusión se han realizado grandes esfuerzos por parte del Gobierno a través de la DIAN con el control fiscal. Sin embargo queda mucho por hacer en cuanto al patrimonio. Por ejemplo, sabemos que la composición del patrimonio son los bienes raíces, los dineros, las inversiones, las deudas, etc. Pero lo que hace la diferencia es en dónde se ubican esos bienes en general. Unos, aprobados en las leyes, en el sector financiero que tiene exenciones y beneficios, otros en patrimonios autónomos, fiducias, clubes deportivos, que permiten pagar muy pocos impuestos.

En síntesis, hay dudas sobre el incremento de la evasión y la elusión. Se dice que el control a la evasión pagaría una par de reformas tributarias. La duda radica en que si las organizaciones cuentan con profesionales que dan fé pública sobre los hechos económicos y en las grandes empresas hay revisor fiscal, auditoría interna o externa, control interno, y en los últimos años se han introducido una serie de acciones gerenciales que contribuyen al control y buenas prácticas de las empresas, como el oficial de cumplimiento, pareciera que un comportamiento fiscal adecuado no es la generalidad.

Dados estos fenómenos, la acción del gobierno debe encaminarse fundamentalmente, a realizar algo disrruptivo sobre la base de la equidad y la justicia: “todos pagamos”. Sobre el tema, diserté acerca de cuál debería ser la tarifa de renta de las personas naturales y llegué a la conclusión que debería estar entre el 23% y 26%. Para que esto suceda las acciones tributarias deben encaminarse a eliminar las exenciones y preferencias fiscales.

Simultáneamente, se deben toma acciones para crear una cultura real de pago, sin buscar escapes o atajos de ninguna especie. Este comportamiento requiere que el Gobierno garantice por un lado, la educación fiscal en su estructura académica, desde la primaria hasta la universidad, con cátedras de impuestos para todos, sin excepción. Por ende, el ciudadano debe percibir que sus impuestos “se ven”, bien utilizados.

En conclusión, una reforma tributaria debe encaminarse a “todos pagamos”, para reducir la tarifa y genera más ingresos. Menos tarifa, considero, menos acciones de evasión. NO exenciones fiscales. Fortalecer la administración tributaria de manera tal, que el control fiscal sea más efectivo y aplicar las normas sobre evasión, utilizando los recursos públicos recaudados por las empresas (la Retención en la fuente y el IVA), para objetivos y destinos transparentes. Estos rubros son conocidos como apropiación de recursos públicos y está identificado como un delito penal.

Necesitamos empezar a tomar acciones de triple vía: un comportamiento más honesto de parte de los ciudadanos para pagar acorde a su ingresos y riqueza; una acción más ética por parte de los actores económicos; y una acción de la administración tributaria más enfocada a crear cultura tributaria y realizar controles eficaces para identificar la evasión y la elusión.