Academia e Inteligencia Artificial

Autor: Edgar Ramiro Villamizar Bueno

Publicado: 17 Jun, 2023

Bueno.
La incorporación creciente de la inteligencia artificial (IA) en todos los espacios humanos, genera un sin número de emociones (temor, incertidumbre, reto esperanzador o agobiante, entre otros) que requieren ser puestos en contexto, pero que también hacen parte de los procesos de sensibilización, información y formación de la comunidad ciudadana y con más veras de la comunidad educativa.
A lo largo de la historia abundan ejemplos de cómo el desarrollo tecnológico generó emociones como las experimentadas ahora frente a la IA. La Imprenta, la computación, la internet, los buscadores virtuales, la calculadora de bolsillo, la robotización, etc. generaron y siguen generando debates sobre su uso e impacto en la sociedad, en mayor o menor escala, y en especial en la educación.

Bienvenido el debate en los diferentes espacios sociales, pero bienvenido en la academia. Promover debates de qué quiere la generación que ingresa a la universidad, sobre la ética, la regulación de la IA y sus formas o métodos de enseñanza y aprendizaje. Por ejemplo habrá que recurrir a la “ética de mínimos“ como una forma de pacto social para salvaguardar lo humano? O, ¿qué tipo, si existe, de ética debemos impartir en clase, para el mundo actual en sus complejas realidades, con tantos paradigmas y contradicciones?
El aprendizaje en la educación superior de estas tecnologías, puede y debe tener un impacto significativo en la forma en que el cuerpo docente es ascelerador para que los estudiantes adquieren conocimientos y se conviertan en vehículos sociales para leer y asumir la realidad incluyendo herramientas como las que brinda la IA.

Para definir una estrategia metodológicamente efectiva en el contexto de la IA:
Identificar lo pertinente. Es importante redefinir el modelo de contenidos de las asignaturas frente a la utilización de la IA; deben ser más holísticos. Estos contenidos pueden incluir mejorar la eficiencia del aprendizaje, personalizar la experiencia educativa, fomentar la participación activa de los estudiantes o promover el desarrollo de habilidades y competencias específicas.

Evaluar las condiciones y necesidades de aprendizaje de los estudiantes: Esta comprensión, dirigirá la estrategia. Esto implica considerar aspectos como el nivel de competencias previo, las preferencias y capacidades de aprendizaje, las habilidades digitales y las áreas en las que puedan necesitar apoyo adcional. Abrir la posibilidad del autoaprendizaje a partir de problemas, proyectos o ideas de emprendimiento.

Seleccionar herramientas de IA apropiadas: no podemos pedirle a los estudiantes que investiguen sobre un tema en IA y lo expongan en clase. Este método tiene insuficiencias en el aprendizaje individual y colectivo. Existen diversas aplicaciones de IA que pueden utilizarse en la educación superior, como sistemas de tutoría inteligente, análisis de datos para la retroalimentación personalizada, plataformas de aprendizaje adaptativo, reconocimiento de voz o chatbots educativos. Es importante elegir aquellas herramientas que mejor se adapten a los objetivos y necesidades identificados. La pregunta es, ¿cuál es el papel del docente, orientador? Considero que debe contribuir a llevar el conocimiento a la práctica o a la aplicación del conocimiento; recordando el adagio popular de la “práctica hace al maestro”.

Integrar la IA de manera complementaria, no debe reemplazar el papel del profesor, sino complementarlo. Los profesores pueden utilizar la IA como una herramienta para mejorar su enseñanza, facilitar el aprendizaje a partir de preguntas o problemas y generar acciones de aplicación, automatizar tareas administrativas, obtener información sobre el progreso de los estudiantes y brindar retroalimentación personalizada. La interacción humana sigue siendo fundamental para el apoyo emocional, la motivación y el estímulo del pensamiento crítico soportado en la ética y la responsabilidad. También es importante, fomentar la alfabetización digital y la comprensión crítica de la IA entre los estudiantes. El papel del profesor cambiaría totalmente, pasando de ser un impartidor de información a un estimulador del pensamiento, ¿cómo se enseña a pensar? ¿Con qué habilidades?

No podemos caer en la cómoda postura de que cualquier micro currículo de clase, mencione el desarrolle de habilidades blandas en liderazgo, comunicación, trabajo en equipo, etc. Es más prudente preguntarle al profesor, con que tecnologías de la información y cómo las va a usar, por ejemplo, para impartir su clase. Utilizar la inteligencia artificial (IA) en los procesos de aprendizaje universitario, pueden ser oportunidades para revisar algunos elementos no propositivos o desafíos que es importante considerar, como la dependencia excesiva de la tecnología, tentación de la cual no están lejos los ciudadanos, pero no deja de ser un reto para la comunidad académica. Esto puede conducir a una disminución en el desarrollo de habilidades críticas, como el pensamiento analítico, la resolución de problemas y la creatividad, que son fundamentales para el aprendizaje y el desarrollo a largo plazo.

En resumen, definir una estrategia en la educación superior para el uso de la IA en los procesos de aprendizaje implica establecer modelos temáticos más holísticos en combinación con el uso de tecnologías de la cuarta y quinta revolcuión industrial, comprender las necesidades y capacidades de los estudiantes, seleccionar herramientas apropiadas, integrar la IA de manera complementaria, promover la ética y la responsabilidad, y realizar evaluaciones continuas. Al hacerlo, se puede aprovechar el potencial de la IA para mejorar la calidad y la eficacia de la educación superior, al tiempo que se valora el papel único del profesor en el proceso. Con esto recuerdo en este momento al filósofo Martín Heideger con su trabajo: ¿Qué significa pensar?. Dejémoslo para una nueva oportunidad.