¿Cómo nos atrevimos a permitir que pasara?

Autor: Ricardo Cortés Reyes

Publicado: 1 Jul, 2022

En la presente semana el país y el mundo han comenzado a conocer el informe de la Comisión de la Verdad, aporte concienzudo que necesita ser escuchado, procesado y actuado por los diferentes estamentos sociales y por cada ciudadano, si de verdad estamos dispuestos a dar un paso adelante para consolidar otra manera de resolver nuestros conflictos y darnos permiso de convivir pacíficamente.

– Es un documente histórico, una voz que clama, que pide, que exige. Es una herramienta, entre otras, para sanar las heridas de nuestras tragedias.
– No tiene carácter judicial. No podrá ser utilizado en los estrados judiciales.
– No es “la verdad”, es una oferta inédita, un método coherente y con rigor, que necesitamos escuchar, valorar y apreciar en su complejidad y diversidad.
– Tiene un profundo sentido de esperanza. Busca que a todos nos quepa en la cabeza y el corazón, el dolor de las víctimas de ese país carente, olvidado y sin oportunidades, que sufrió la degradación a la que nos llevó el conflicto.
– Amerita que la difusión de este informe, encuentre una metodología potente y de alcance, que conduzca no solo a conocer la barbarie de todos los actores del conflicto, sino de quienes fuimos insensibles al dolor humano, desde la orilla e indolencia de “nosotros los buenos”.
– Que las comunidades de ciudades, regiones, culturas, campos, veredas, empresas y todas las instituciones, incluida la dirigencia nacional, hagamos causa común para que no vuelva a suceder, para que no se repita. Con verdad, hay futuro.
– Que el empeño común y humilde de escuchar, a todos nos mueva a hacer el examen de conciencia, la contrición de corazón y el propósito de la enmienda; a eso se refiere verdad, justicia, reparación y no repetición. A eso apunta la reconciliación.
– Que conjuntamente, sin señalar, sin excluir y para honrar las víctimas, hagamos gestos emocionales, institucionales, económicos, sociales y políticos, para detener la tragedia y hacer más equitativas las relaciones entre los colombianos. Es hora de renunciar a la venganza.
– Es una excelente oportunidad para que los hijos y nietos, amen, respeten la vida y lo hagan distinto. Ellos lo merecen y necesitan.
– Acoger las recomendaciones de la comisión, para detener la guerra ya. ¿Nos atreveremos a no permitir que vuelva a pasar?