De lo físico a lo digital, un asunto de confianza

Autor: Vicente Emilio Cálad Rendón

Publicado: 16 Sep, 2022

El binomio desarrollos digitales – virtuales, versus las tradicionales acciones físicas – presenciales, es aún polémico. El dicho popular, “ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre” refleja bien la discusión. Cuando hablamos de 4G se trata de la transición hacia nuevos sistemas que están construidos sobre la infraestructura de la revolución digital dice Schwab, director ejecutivo del Foro Económico Mundial. Son tecnologías de cuarta generación, “4G”, entre otras, de internet de las cosas o también llamado IoT internet of thinks, que hace parte de los nuevos ofrecimientos del 4G, herramienta para que cosas repetitivas se puedan sistematizar, aprendizaje de las máquinas, impresión tridimensional, blockchain y la lista es larga, porque está en camino.

En nuestra cultura, aún se requiere una buena dosis de confianza, para creer en los otros, razón de más, para comprender que estamos lejos del uso y aprovechamiento del potencial de la virtualidad – digitalización. La confianza, que es un factor, casi que exclusivo de los humanos, es un insumo indispensable para desarrollar varios de los ofrecimientos de las nuevas tecnologías.

Confianza o desconfianza. Largas filas en los bancos, o en las cajas registradoras de los supermercados, en los puntos de venta de apuestas de todo tipo, donde cada usuario prefiere ir, para hacer cola, esperar, experimentar malos tratos, respuestas de robots inentendibles, y por qué no decirlo inhumanas, que al final destruyen lo que se pretende con la implementación de la tecnología, y leámoslo, si me lo permiten en este blog como virtualidad – digitalización.

La experiencia del usuario es sufrida. Una empresa de servicios públicos, el pago de los impuestos predial y de vehículos, una institución financiera, un servicio de domicilios, un operador de internet o celulares. La lista es extensa, hay organizaciones líderes en quejas en sus respectivas superintendencias.

Ahora bien, al revisar la cadena de abastecimiento, donde si bien el e-commerce ha venido ganando fuerza, quizá con un fuerte impulso a partir de lo que nos acostumbró el COVID-19, encontramos incoherencias, quejas, y hasta sentimientos de engaño, a buena cuenta de un tema estrictamente de las competencias, principios, valores humanos, donde está la confianza. Tener un blockchain donde los intervenientes ingresan la información que les corresponde, para que el resto de la cadena se haga eficiente, no ha sido aún posible en nuestro medio.

Las marrullas que algunos participantes en la cadena, para ganarse un peso ($1,ºº), para economizarse una caja, para recibir un camión a tiempo, para entregar un pedido completo (a tiempo, con las cantidades, con los precios, con los documentos convenidos) lleva a tenerle tanto miedo, léase desconfianza, como los que siguen haciendo cola en los establecimientos de comercio.

Entonces, ¿qué es mejor? La virtualidad – la digitalización o, lo físico – lo presencial. Es urgente mejorar nuestras competencias, nuestros comportamientos, nuestras habilidades, y hacer un uso eficiente de las tecnologías 4G, desde la base de la confianza, porque primero somos humanos, y eso no se puede perder, se tiene que fortalecer y favorecer tanto, como la digitalización – virtualización, por lo cual es necesario continuar con los procesos de mejoramiento.

En Innovate Senior, desde la experiencia y conocimiento, podemos contribuir en el fortalecimiento de esas competencias que contribuyen a la generación de confianza, construyendo colaboración y sinergias entre los participantes de la cadena de valor, para acercarnos a lo que cada vez nos tiene que hacer más productivos, más competitivos, y donde la confianza, el creer en el otro, cobre mayor vigencia.

Navegar en las aguas de la productividad, competitividad y sus repercusiones en los resultados de las organizaciones, se confirma en datos publicados por la revista de la Universidad de Harvard, Democratizing Transformation by Marco Iansiti and Satya Nadella, en su reciente edición de Mayo – Junio, donde evidencia que en un estudio de 150 compañías, las que han optado por el uso de las herramientas ofrecidas por esta revolución digital, han incrementado sus ingresos entre el 2016 y el 2019 en 9,1%, mientras aquellas que ellos califican como rezagadas, lo han hecho en el 4,4%. Igual situación para el crecimiento anual ponderado que fue del 14,1% para los líderes, mientras que para los rezagados fue del 7,1%. Suficiente para decidir si mejoramos, en serio, nuestra competencia de confianza.

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