Presenciamos con preocupante frecuencia, desoladoras imágenes de incendios forestales que han consumido inmensas extensiones de bosques en el mundo entero: Chile, Colombia, Estados Unidos, Australia, Grecia, Canadá entre otros.
En Canadá, uno de los años más catastróficos, fue el 2023 cuando se registraron un total de 6.132 incendios con cifras devastadoras que arrasaron 15 millones de hectáreas. (natural-resorces.canada.ca)
Pero no solamente los incendios han consumido bosques, también han consumidos varias poblaciones parcial o totalmente. Fort Mc Murray fue parcialmente arrasada por un incendio forestal (2016), localizada en la provincia de Alberta, conocida a nivel mundial porque es la ciudad base de la industria petrolera Canadiense, el equivalente a Barrancabermeja en Colombia.
En esta ciudad, más de 88.000 personas fueron evacuadas en menos de 48 horas en mayo de 2016. Lo impresionante es que en esa masiva salida, los habitantes evacuaron de forma tan ordenada, que no se presentaron pérdidas de vidas humanas.
A finales del julio del 2024, la ciudad de Jasper en Alberta, emblemática por recibir 2.4 millones de visitantes en el 2022, fue totalmente evacuada; el 30% de ciudad se perdió por los incendios.
En otro lugar al oriente de Canadá, la magnitud de los incendios dejó en la mente de los habitantes de New York la visión de cómo el cielo tomó un color naranja, debido al humo que se trasladó desde la provincia de Ontario.
El costo económico y emocional de los incendios y de las ciudades devastadas por ellos, es astronómico. Es un drama humanitario para las personas que vieron sus casas quemadas, que lo perdieron todo.
Estos desastres naturales se han incrementado considerablemente en los últimos años, pero en la historia de Canadá no es un fenómeno nuevo.
Entre el 2010 y 2020 los incendios se redujeron considerablemente hasta un 32% con una reducción del 92% de las áreas incendiadas. (Canadian Interagency forest fire centre inc. Canada Report 2020).
Como los gobernantes de turno experimentaron esta reducción en los incendios, decidieron que era el momento de hacer ajustes en las inversiones que se hacían para el control de los mismos.
Todos conocemos historietas (comics) de personajes como el “oso yogui” que presentan los famosos guardabosques. Estos personajes, han jugado un papel importante en el control de los incendios, gracias a que sensibilizan al público para reportar el más insignificante cambio en la temperatura o humo en el firmamento, con lo que se activa un protocolo para extinguir el fuego, lo más pronto posible.
El problema es que a nivel provincial y federal, los recortes de presupuesto para el control de incendios, está entre equipo y personal. De hecho el tamaño del personal del Servicio Forestal Canadiense se redujo de dos mil doscientos en los años noventa a setecientos actualmente. (Jacobin.com 06.16.2023 Canada’s wildfires are out of control because of Cuts to firefighting budgets). Hubo provincias que redujeron su presupuesto para control de incendios hasta en un 50%. La filosofía con la que pareciera que trabajan es la de ser reactivos, pero no proactivos en la lucha contra los incendios forestales.
Las soluciones pueden ser diversas pero se requiere análisis y presupuestos. Sin embargo, por más costosa que pueda ser la forma de enfrentar proactivamente la situación, es menos costoso que ver un pueblo arrasado.
Muchos gobernantes suelen culpar al calentamiento global de este fenómeno. Es una excusa totalmente válida para muchos, pero es real, a nivel mundial?
Muchas regiones presentan unas sequías devastadoras; pero también en otras regiones las lluvias exceden la capacidad de desalojo en los cauces naturales de los ríos, poniendo en jaque los sistemas de evacuación.
Hay programas que evalúen estos desastres no reactivamente, sino anticipándose proactivamente.
Es evidente que hay cambios climáticos drásticos en todo el planeta, pero no es la excusa para que no nos preparemos para enfrentar esos cambios.
No es solamente un asunto de presupuesto, que es clave, pero qué nos toca hacer a cada uno de nosotros para enfrentar estos cambios?
La humanidad ha alcanzado un nivel de comodidad que jamás se había tenido y eso hace que todos creamos que tenemos derechos para absolutamente todo, pero suele olvidarse que de la mano de los derechos están las obligaciones.
Es decir, a nombre de los derechos, provocamos inmensos desperdicios, sin ninguna o muy poca conciencia del impacto ambiental, en todos los niveles.
La idea es generar conciencia personal y colectiva, gracias a lo cual se puede reducir ese desperdicio para beneficio de todos a nivel micro y a nivel macro en el cambio climático.
En economía de dice que hay que cuidar los centavos, ya que los pesos se cuidan solos. Así es nuestro medio ambiente hay que evaluar en cada actividad por sencilla que parezca (los centavos) si debo realizarla o prefiero mejor cambiar y de esa forma aporto como persona a toda la comunidad y al cambio climático (los pesos).
En Innovate Senior somos conscientes que todos debemos aportar, no se trata de cosas extraordinarias, sino de cosas ordinarias que nos llevan a tener más conciencia del planeta espectacular que tenemos y que debemos dejar mejor.




