El compromiso al emprender un negocio

Autor: Edgar Ramiro Villamizar Bueno

Publicado: 11 Dic, 2022

Hoy día una de las tendencias más significativas de las personas en diversas regiones del mundo consiste en emprender un negocio que le permita dos cosas fundamentales: el gusto de elaborar o crear un bien tangible o intangible y otra que le permita su sustento económico a mediano y largo plazo.

Esta combinación requiere de varias competencias, habilidades y condiciones para llevarlo a cabo. Veamos algunas:

1-. La Idea; muchas personas dicen tener una buena idea de negocio, pero no basta. Con frecuencia, escuchamos decir a alguien, “dame una idea porque tengo por ahí un dinero y no sé qué hacer”. Realmente esta persona no es emprendedora, es solo alguien que quiere invertir un dinero y obtener un rendimiento. Esa manera de ver es válida, respetable. Pero cuando interesa generar un producto/idea de negocio, nuestra mente y su capacidad se pone en línea para buscar “algo” que “concrete un sueño” y nuestro cerebro “atiende” ese llamado, y comienza un proceso múltiple y complejo para que el sueño sea proyecto y el proyecto se concrete.

2-. Pasión. Sin ella no hay logro. La pasión es la fuerza para del corazón, es un despertar a hacer lo que siempre he querido hacer. Es la concreción del permiso emocional para salir del estado de confort, o de dejar de hacer lo que nos toca hacer, para calibrar conocimiento y experiencia y jugar a fondo con los insumos de la idea/proyecto, a eso se dedican las energías. Esta alineación es la principal clave de la pasión.

3-. La confianza en ti.  El lenguaje propositivo conmigo mismo es el principal ingrediente del verbo y el pensamiento interior. Se requiere abandonar el lenguaje de la carencia, para utilizar el lenguaje de la abundancia, de la prosperidad, de la fe en que el logro es posible. Las afirmaciones deben orientarse a poner orden para ver con claridad la mejor manera de articular su forma de pensar, hablar y actuar. La coherencia es soporte de la confianza. La confianza pide sensatez, para llevar la idea a otro nivel.

4-. Aprender a escuchar. Esta habilidad que marca las relaciones personales, familiares, organizacionales y sociales, muestra carencias que merecen ser subsanadas en hechos concretos de escucha para la mejora, cuando se tiene una idea/proyecto. Es decir, llaga la hora de someterlo a discusión, para poner a prueba su consistencia. Hay que estar listos para escuchar activamente, en aras de enriquecer, de construir sobre lo construido. Un día, los clientes tendrán la última palabra al elegir aquello que satisface una necesidad. El mercado es el juez.

5-. Paciencia. La paciencia comprendida desde la capacidad para reflexionar y actuar sin la variable tiempo como eje del resultado. Reflexionar desde la emoción y la razón para definir el producto/idea; y, la Acción también desde la emoción y razón de andar en la elaboración del producto/idea.

6-. El sentido del logro. El éxito económico es parte de ser emprendedor y por supuesto es un logro que un producto/idea contribuya con nuestra estabilidad económica. El sentido del logro es la satisfacción de realizar lo que nos proponemos en la definición de nuestras metas. La clave: que voy a hacer, con qué lo voy a hacer y cómo lo voy a hacer. Al final, ¿y para cuándo?

7-. Lo demás. En este punto es cuando tenemos nuestro producto/idea para iniciar nuestro negocio. Aquí es cuando elaboramos lo que llaman los técnicos: “el proyecto”. El proyecto incluye análisis de producción, procesos de fabricación, presupuestos sobre su situación financiera básica: presupuesto de ventas, estado de costos, flujo de efectivo, estado de ingresos y gastos, responsabilidades fiscales, etc. Y por último el sistema de administración y control.

Que estos ingredientes que considero básicos, enriquezcan su emprendimiento, su negocio. El diccionario Webster define emprendedor como “a person who starts a business and is willing to risk loss in order to make money” una persona que comienza un negocio y asume los riesgos de pérdida, para hacer dinero (traducción libre). Una definición más orientada a comprender sus capacidades internas con la claridad que hay un riesgo inherente de pérdidas, no solo financieras, también de replanteamiento o cambio de cambio de ideas. Esto incluye la terquedad y tiene que ver con la persistencia. La idea debe fluir, y hay que persistir en que sea atractiva. Conocemos muchos productos/ideas que no salieron al mercado y generaron frustraciones innecesarias a los emprendedores.

Así que no tema a despertar con sus ideas, aléjese de sus miedos, póngase en camino a hacer realidad sus sueños aplazados, recurra a las herramientas para construir futuro. Así lo hacemos e inspiramos en INNOVATE SENIOR.