Equilibrio emocional

Autor: Ricardo Cortés Reyes

Publicado: 24 Mar, 2023

Un requisito para emprender, sobre todo cuando ya somos adultos, es la capacidad emocional. Es decir, la disposición, la fuerza, la lucidez, el deseo gozoso y profundo de seguir manteniendo ilusiones, proyectos, sueños, a pesar de las circunstancias.
No es gratis que hagamos parte de una cultura guerrera; una cultura donde los logros son el resultado de una actitud luchadora, perseverante, esforzada. No nos regalan nada. Hay que rebuscar, ser ingeniosos, ser equipo, ser perseverantes.

Las circunstancias son múltiples, variadas y desafiantes. Por ejemplo, vamos saliendo de la pandemia, pero hoy, aquí y ahora, reconocemos las complejas condiciones políticas, sociales, laborales, económicas del país, la región y el mundo.
Los desafíos generan mucha incertidumbre y afectan considerablemente el estado emocional.

La pandemia afectó, y por mucho tiempo lo hará, a la humanidad. La especie se vio ante una encrucijada, que cobró muchas vidas y nos puso en jaque personal, familiarmente y como sociedad. Puso en jaque todo, incluidas las emociones profundas que afloraron amenazantes, que dispararon desconcierto, miedos, violencias; puso en jaque a la humanidad, al poner al descubierto la fragilidad, la impotencia ante un virus.

Experimentamos una fragilidad que chocó con una cultura donde la tecnología y las posibilidades de las enormes ventajas de confort de que las humanidad dispone, perdieron vigencia.

La humanidad no se repone del todo, igual que muchas personas independientemente de ser hombres, mujeres, lgtb, niños, jóvenes, adultos o ancianos. Pareciera que muchas personas entran en un estado emocional angustiado, pesimista, temeroso de la vida, sin fuerza para hacerse cargo de su propia existencia. La incertidumbre, el miedo, la angustia, contagian, en forma de depresión, ansiedad, no innovación.

La actitud ante la vida pierde consistencia; pareciera que la cultura se torna pesimista y temerosa ante la vida. Qué difícil ver personas deprimidas, desconectadas, sin fuerza para ser y para hacer.

Ante las grandes crisis, la humanidad siempre a encontrado una solución; ella siempre se las arregla para salir adelante.
La humanidad, las sociedades, las familias y cada persona necesitan recobrar esa tranquilidad, ese equilibrio emocional, sin el cual, el sabor y la fuerza para seguir adelante con la vida, nos roba la capacidad de soñar, de ser productivos, de hacer equipo, de cumplir misiones que no solo devuelvan, sino consoliden el sentido de la vida.

Usted tiene una tarea, háganla y ayude, inspire a otros, a que la hagan con pasión.
Lo humano siempre encuentra solución.