EXPERIENCIAS E INNOVACION EN EL TURISMO DE NATURALEZA

Autor: Vicente Emilio Cálad Rendón

Publicado: 2 Nov, 2023

Para aprovechar las nuevas oportunidades que los turistas quieren vivenciar a través de experiencias, con destinos turísticos alejados del exceso de comodidades citadinas, es preciso revisar, la estrategia de marketing, y entender y utilizar esas exigencias de ese segmento de la demanda.  Juega un papel decisivo conocer y explorar el mercadeo experiencial, como una forma asertiva de responder a las necesidades de quienes buscan un destino de turismo de naturaleza.

Se trata de diseñar claramente el producto y su promoción basados en el marketing experiencial, que  busca transmitir esas experiencias únicas, memorables, con sus respectivas sensaciones y emociones en este nuevo mercado del turismo de naturaleza.

Los destinos entonces deben adaptarse a esas necesidades nuevas que correspondan al perfil que los clientes están buscando con la creación de modelos con experiencias turísticas innovadoras, logrando con ello conexiones emocionales que transiten desde el momento en que tomen la decisión de realizarlo, la experiencia como tal y la posterior comunicación a sus redes de los valores agregados que hicieron consistente la experiencia, favoreciendo que otros se conecten y decidan seguir los pasos de quienes vivieron jornadas memorables y llenas de emociones no solo nuevas, sino únicas en un momento de la vida, incluso, independiente de la edad.

Ya mencionábamos la megadiversidad en la que está posicionada Colombia, por su geografía, sus océanos, sus selvas, sus desiertos, sus islas, sus ríos, sus culturas, solo por mencionar algunos, lo que ha permitido ser considerado uno de los tres países más bellos del mundo (https://www.eltiempo.com/vida/viajar/colombia-en-el-top-3-de-los-paises-mas-lindos-del-mundo-697206), muchos de ellos catalogados y reconocidos por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

A finales del siglo pasado se empezó a hablar de la Economía de la Experiencia por parte de los autores Pine & Gilmore en su libro “La Economía de la Experiencia” donde se evidenciaba que el tema ya no eran los servicios, sino las sensaciones, vivencias, experiencias y emociones. Otros autores ya en la segunda década de este siglo Cetin & Bilgihan se habla de experiencias turísticas que afectan positivamente el comportamiento de los viajeros, pasando de comportamientos pasivos a comportamientos donde la actividad le permite involucrarse con todos los aspectos de las culturas que se visitan, generando un vínculo emocional, influyendo en el turista para que vuelva a visitar esos destinos o bien recomendándolo en sus redes, a familiares y amigos.

El turismo de naturaleza necesita innovarse constantemente, para adaptarse a los cambios sociales, culturales, económicos que deben ser transmitidos a los turistas mediante instrumentos que evidencien las novedades en productos, servicios, programas en sus estrategias de marketing que faciliten diferentes métodos de comercialización, hoy llamado omnicanalidad para posicionarse en el mercado, mantener su imagen al día, creando experiencias únicas, por ejemplo ver una pareja de cóndores, fotografiar especies de fauna y flora exclusivas, compartir experiencias ancestrales, disfrutar de una arepa típica de cada región, que solo pueden disfrutarse en esos espacios que hoy que denominamos, turismo de naturaleza.

Aprovechando la mención de Pine & Gilmore (1998), vale destacar los cinco principios básicos para el diseño de experiencias

1. Hacer que la experiencia ofrecida sea tan convincente y precisa que cautive al turista

2. Aportar otros elementos que acompañen a crear o recrear la impresión que se le quiera dar a la experiencia

3. Contar con artículos que acompañen físicamente la experiencia y la vuelva inolvidable

4. Mitigar señales poco positivas que desvíen la atención del turista frente a la experiencia

5. Hacer que todos los sentidos se sientan estimulados con la experiencia

El equipo de expertos de Innovate Senior 5.0 se encuentra comprometido para apoyar, no solo desde los aspectos mencionados, sino además los financieros y administrativos que sean necesarios para que este turismo de naturaleza, por principio experiencial, se convierta en una realidad en nuestros territorios.