INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y TURISMO RURAL

Autor: Arie Klop

Publicado: 10 Jun, 2023

Dando continuidad a los últimos blogs de mis colegas de INNOVATE SENIOR sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en diferentes sectores de la sociedad, quiero abordar el tema de la IA y su potencial, con énfasis en el turismo rural.

El sector del turismo descubrió la utilidad de la IA hace más de diez años. En ese entonces era necesario ir a una agencia de viajes donde, basándose en el conocimiento y la experiencia de su personal, nos hacía algunas ofertas de acuerdo a nuestros intereses y posibilidades; a cambio, ahora podemos explorar miles de opciones desde nuestra casa, gracias a aplicaciones como Booking, Despegar, Kayak, Airbnb, y muchas otras. Ahora, es posible planificar, seleccionar destinos, reservar medios de transporte, explorar múltiples quehaceres, que incluso son bastante especializados, completamente en línea. Estas aplicaciones hacen una tarea en la que la IA es muy buena: analizar grandes cantidades de datos en tiempo real, para encontrar la oferta más adecuada a nuestras preferencias, personalizando nuestras expectativas, en gamas cada vez más amplias y con más agilidad.

Gracias a la disponibilidad de las mismas aplicaciones en nuestros celulares podemos planificar y adaptar nuestro itinerario “sobre la marcha”, decidiendo incluso a última hora, dónde queremos ir, encontrar el mejor restaurante o reservar el alojamiento en línea sin ningún inconveniente.

De otro lado está el mercadeo digital, porque el turista cada vez es más independiente, más exigente en la búsqueda de experiencias personalizadas; las empresas de turismo optan por ofrecer sus servicios a través de redes sociales y otros canales de mercadeo digital que permitan personalizar la oferta de las preferencias del cliente. La IA es el motor detrás de estos mecanismos.

Si el turista prefiere un viaje sorpresa, totalmente en línea con sus deseos, existen aplicaciones especializadas como Escappy y Waynabox que hacen la oferta sólo dos días antes de viajar. La sorpresa también es para el administrador del destino que igualmente recibe la noticia con dos días de anticipación.
Todas estas herramientas están a la disposición, tanto del viajero como del empresario turístico y ya han encontrado su uso en el turismo rural para generar experiencias más personales y con menor impacto ambiental para el turista que quiere conocer las bondades del campo al tiempo que va limitando su huella ecológica.

Una actividad muy popular en el marco de turismo rural es el avistamiento de aves, en particular en Colombia, el país de mayor diversidad de aves en el mundo. Hasta hace poco era una actividad elitista, para aficionados con “bolsillos profundos” que podían pagar equipos costosos, como cámaras, lentes y binoculares de gran precisión, además de pagar el guía especializado. Ahora se ofrece a diferentes niveles, incluyendo principiantes, por precios más cómodos e incluso prestan los binoculares; las fotos se toman con el celular. Para muchos es más importante la experiencia, que la calidad de las fotos. Tanto los principiantes como los aficionados y los profesionales ahora hacen uso de aplicaciones especializadas instaladas en sus celulares que ayudan a identificar al instante las especies de aves – y de otros grupos de fauna y flora, sea a partir de una foto o el canto del ave observada, otro uso de IA que comienza a impactar al turismo rural.

Con todas estas aplicaciones de IA la forma de ofrecer, planificar, reservar y experimentar el turismo rural está cambiando rápidamente y surge inevitablemente la pregunta si es una bendición o una amenaza. Obvio, la respuesta no es sencilla.
Por un lado, se puede considerar una bendición en el sentido de que las herramientas de IA permiten acercar la oferta de turismo rural a un público que antes no lo había considerado como una opción y crear experiencias únicas y personalizadas de acercamiento al ambiente rural, con todos sus elementos ecológicos, agropecuarios y culturales, para un público que busca el reencuentro con la naturaleza.

Por otro lado, está el temor a que la IA reemplace al elemento humano, como por ejemplo los guías de aviturismo. Consultado con varias personas con experiencia en esta y otras actividades en el turismo rural, me aseguraron que esto no pasará muy pronto, ya que el guía local suele tener conocimiento muy específico sobre dónde encontrar ciertas especies de aves a una hora dada y dependiendo de las condiciones del clima del momento. Además, me aseguró una de ellas, “yo pongo la magia para cautivar y apasionar al turista”.

Tal vez esto es lo más importante, cuando comparamos la IA con la labor y experiencia humana. Las relaciones interpersonales traen mucho más que el intercambio de conocimiento u opiniones, significan la generación y el contagio de emociones del uno al otro, algo que en mi opinión las máquinas no dominarán en mucho tiempo.
En esencia, de esto se trata el turismo, de vivir experiencias nuevas, llenas de emociones, de conocer otras realidades, otras personas, con otras costumbres y compartir – aunque sea por un tiempo o momento limitado – sus sueños. El turismo es uno de los sectores económicos de mayor crecimiento en Colombia y el turismo rural se destaca y ofrece oportunidades de encuentro que sinceramente creo que su papel es y será protagónico para las personas, con o sin inteligencia artificial.