La cultura del atajo

Autor: Ricardo Cortés Reyes

Publicado: 2 Feb, 2024

Colombia mira con esperanza la posibilidad real de convertirse en potencia turística, en razón a que hay materia prima suficiente: por un lado, nuestra bio diversidad que aglutina el 10 % de la biodiversidad del mundo, haciendo del país, un lugar único; y por otra, la capacidad de adaptación, de resiliencia, en la que los colombianos tenemos amplia y comprobada experiencia; ellos son los insumos de una transformación que todos necesitamos y merecemos.

El ecoturismo es una posibilidad concreta, entre otras, que toma fuerza, que genera esperanza, porque hay potencial. Desde Innovate Senior, alentamos la generación de nuevos proyectos, con la esperanza cierta de que se materialicen a pesar de las dificultades que hacen parte de nuestra historia, de la cultura y la realidad actual.

La participación activa de las comunidades donde se puedan desarrollar, mantener, hacer sostenibles todas las partes interesadas, merecen generar una cultura turística donde todos tenemos que ver y donde hay tanta oportunidad para sembrar.

Hay sin duda, innumerables obstáculos que necesitan ser vistos; se pueden resumir en la afirmación: “Para que los turistas no vuelvan”:

Algunas razones macro:

1.    Las zonas de conflicto tomadas por el narcotráfico, por bandas criminales, por la guerrilla, que generan el inhumano desplazamiento de las comunidades.

2.    La falta de infraestructura vial, de servicios, de energía, gas, agua potable.

3.    Un amplio sector de la clase política indolente y corrupta.

4.    La informalidad como forma básica de subsistencia en las comunidades.

5.    Vender la tierra a extranjeros, o a personajes de dudosa trayectoria, pero con  poderosa billetera, desplaza a los nativos. Ese ejercicio encarece la tierra, los productos y los servicios.

El tema es complejo, por razones muy diversas, entre ellas, el asunto de la tenencia y la distribución de la tierra, atravesado por raíces de carácter político e ideológico; el aparato de justicia que pareciera no impartir justicia; la falta de legislación al respecto, que sea garante de seguridad y equidad; la poca eficiencia del estado con los asuntos administrativos que hacen paquidérmica y desigual la carga tributaria; el estado aplaza una reforma agraria seria y justa.

En fin, el tema no está visibilizado suficientemente por la opinión pública en general, pero es una clara amenaza y una realidad que golpea las comunidades locales y hace más compleja la posibilidad de generar nuevos proyectos.

Algunas razones micro, ancladas en razones macro:

1.    El inmediatismo del dinero fácil, caracterizado por una cultura que busca explotar, extorsionar a los clientes, recurriendo a “la malicia indígena” de, “el vivo, vive del bobo”, que cree firmemente que “el fin justifica los medios”, que en sencillo significa, “todo vale”.

2.    Utilizar atajos emocionales y económicos pensando únicamente en el interés personal y desconociendo el daño reputacional al buen nombre del negocio, del sitio, de la región y en últimas del país.

3.    Maltratar a los clientes en una variadísima gama de formas, que producen dolor y vergüenza ajena: robo, cinismo, infundiendo miedo, amenazando, prestando un mal servicio, que es la manera privilegiada de garantizar que los turistas no vuelvan.

4.    Es esa mentalidad de pensar en pequeño, que se traduce en un estrecho sentido del servicio; la falta de visión se asocia a la falta de ingenio para aprovechar los insumos de la tierra y las capacidades humanas que poseemos y que, en vez de aunar esfuerzos, llevan a competir en forma desleal.

5.    La improvisación, el desorden, la falta de cumplir la palabra, de prometer, lo que se sabe que no se va a realizar.

6.    La mentalidad individualista, que busca el enriquecimiento rápido y fácil, que contrasta con el reto de hacer la tarea en serio, con la participación de las comunidades, las entidades públicas, privadas: generar una cultura del buen servicio, donde el sentido de pertenencia se traduzca en orgullo y cuidado de lo nuestro, al ofrecer servicios de calidad.

Urge generar una cultura del servicio, del respeto y el buen trato a los turistas locales o extranjeros; pero ello no será posible sin retomar los valores fundamentales de amor al trabajo honesto, de valorar y cuidar lo nuestro, para que los turistas vengan, vuelvan y podamos reconocer aquello que hace años se repetía: turista satisfecho trae más turistas.

No a la cultura del atajo. O lo resolvemos juntos, o nos cuelgan por separado.