La Estrategia, ¿aplica o no aplica?

Autor: Edgar Ramiro Villamizar Bueno

Publicado: 31 Jul, 2022

La estrategia es un proceso planificado que apoya la toma de decisiones frente a un escenario determinado, que permite lograr los objetivos propuestos, a fin de crear una ventaja competitiva. Se clasifican desde diversos criterios; las hay competitivas, funcionales y corporativas, pero también pueden ser vistas desde el ámbito de su aplicación, su posicionamiento o su alcance. Desde el ámbito económico hay diferentes tipos de estrategias, empresariales, de negocios, de mercadeo, de inversión, etc. Es interesante confirmar que este tema se ha incorporado a los programas de pregrado y postgrado de las facultades de Administración de Empresas, con un peso específico importante.

Lo dicho, sugiere que vale preguntarnos cómo se aplica este recurso a la administración de la empresa y con qué consecuencias, considerando que en la realidad organizacional, la estrategia permite visualizar eventos –previstos o no- que afecten el crecimiento empresarial, de manera que oportunamente, se tomen las acciones pertinentes que hagan sostenible la organización. Entonces, ¿quiénes son los estrategas o responsables de la estrategia?

Varios autores, al abordar el asunto, separan el método, de la mente del estratega; en especial Keniche Ohmae, quien desarrolla la validez e importancia de una mente estratégica; ello significa que la estrategia está a cargo de los directivos de la organización, pero la responsabilidad fundamental reposa en cabeza del director general, y de muchas formas, allí está el quid de su función central. De hecho, al observar a otros directivos y gerentes (producción, servicios, mercadeo, finanzas, etc.) encontramos usualmente, que su día a día consume de tal manera su actuar, que, en general, no evidencian plenamente el uso y aplicación de sus capacidades estratégicas.

¿Cómo administramos o gerenciamos las organizaciones?; ¿hay conciencia del papel de la mente estratégica y de las competencias alineadas de parte de los gerentes, para no perder de vista la ruta definida?; ¿posee la organización, la capacidad de liderazgo para inspirar a los equipos de trabajo a moverse en la ruta estratégica trazada? Es bien probable que la respuesta defina la flexibilidad organizacional, la cultura en la toma de decisiones, la capacidad de avizorar la complejidad del entorno y la velocidad de respuesta ante los retos crecientes que una organización afronta; es allí donde las estrategias sencillas o complejas, se ponen a prueba en términos de resultado, como lo menciona Igor Ansoff.

De cara al proceso de la Estrategia, tres reflexiones:

Primera, el director o gerente general es quien conoce la estrategia y sabe hacia donde va su empresa o negocio. Esta tarea no es delegable. Los directivos de la organización, en su conjunto, deben participar y alinearse a la estrategia definida.

Segunda, reducir la vulnerabilidad del entorno, depende en buena medida de percibir estratégicamente la sensación de turbulencia y los nuevos desafíos. El ¿dónde, el cómo, qué cambios están generando en mi producto, servicio y sector?. Las respuestas oportunas, permitirán “moverse” con más apremio a fortalecer las capacidades personales directivas y el análisis de las capacidades organizacionales internas, para aumentar la flexibilidad estratégica.

Tercera, los métodos de administración y gerencia nos enseñan a planificar, asignar recursos, definir la ruta crítica de un proyecto, a calcular costos y beneficios, etc., sobre situaciones que no necesariamente contemplan la complejidad del entorno. Entonces, toma fuerza el papel de la estrategia, como recurso planificado donde cada quien “engrana” desde su rol y responsabilidad, justo para afrontar con éxito esa complejidad del entorno. Dicha planificación necesita ser definida, asumida, compartida, y actuada de manera que el día a día permita navegar a pesar de la turbulencia del entorno, logrando resultados.

Cuando la estrategia no es consistente y oportuna, los costos operativos y funcionales son demasiado altos, cuando la decisión se centra en aseveraciones como “esperemos a ver si vendemos”, “esperemos a ver qué producto saca la competencia”, “esperemos a ver qué pasa después de…” etc., Estos “esperemos” son el riesgo mayor para la permanencia de una empresa en el mercado.

Finalmente, ¿aplica o no la estrategia? Sin duda aplica, cuando se fortalecen las competencias gerenciales del equipo directivo, cuando hay una mentalidad estratégica compartida por la dirección y los gerentes, quienes facilitan y lideran a  los colaboradores, entre otras, para enfrentar de manera más contundente el futuro incierto en el que se mueve toda organización.

Es posible que su empresa u organización, necesite revisar o implementar una estrategia orientada al éxito. En Innovate Senior inspiramos negocios.