LA FALACIA O ARGUMENTO AD HOMINEM

Autor: Innovate Senior 5.0

Publicado: 21 Ago, 2022

«la calidad de tu liderazgo depende de la calidad de tus conversaciones»

En una conversación, el poder de la palabra es una herramienta poderosa; pero  para quienes tenemos responsabilidad de dirección de comunidades o equipos, ella es especialmente relevante. En ese ejercicio del liderazgo, cada vez con mayor frecuencia, estamos en escenarios en los cuales las conversaciones se desarrollan en teatros cercanos a la controversia y la agresión verbal; son conversaciones que permanecen en la escala de la baja racionalidad y se nutren del insulto y otras maneras según la pirámide de argumentación de GRAHAM PAUL.

Haré referencia a la falacia o argumento ad-hominem, traducido como insulto o falacia de ataque personal. Es un razonamiento o argumento que va dirigido contra la persona y no contra sus tesis. Es un razonamiento o argumento que trata de confundir al adversario oponiéndose a sus propias opiniones o actos. Una falacia es un error en el razonamiento, damos argumentos en apariencia creíbles pero, en realidad son completamente falsos.

El ad hominem debe ser interpretado como un ataque a la persona. Por ejemplo, decir “alguien que viste tan mal no puede tener la razón”. Esta falacia o argumento ad hominem es de las más comunes. Basta devolvernos hace unos días para ver lo sucedido en los debates para elecciones en nuestro país. Con cuanta frecuencia y ligereza se utilizó el ad hominem para atacar personas y candidatos, para acabar con la imagen y dignidad de las personas. El ad hominem es contra el hombre. Todas las falacias son razonamientos que vulneran alguna regla lógica. Cuando en vez de presentar razones adecuadas en contra de la posición que defiende una persona, se le ataca y desacredita.

Se descalifica la persona, se ridiculiza. Por ejemplo, “usted no puede promulgar esa Ley porque usted es parte del grupo de políticos que mienten”. Se ataca la persona en lugar de atacar su argumento.

Queda claro que el argumento Ad-Hominem, es contra el hombre y no contra el argumento, y busca mostrar falta de congruencia, falta de inteligencia o de sentido común. Por ejemplo, desestimar los argumentos de alguien porque ese alguien es calificado de corrupto, o enfrentar el argumento de otro con “eso que tú dices, lo dices porque estás loco”.

Una falacia es un argumento incorrecto, pero persuasivo, parece estar correctamente construido. En el argumento ad-hominem no se refuta el argumento ni la tesis, se defiende un interés personal. Por ejemplo, “eres un ignorante porque tú crees en Dios”. Es una estrategia de distracción en que se ataca a la persona y no los argumentos. Expresiones como “tonto, tarado, idiota, imbécil, desguarambilado” descalifican y dejan en evidencia la agresividad. Cada vez más los ataques en las redes sociales, a través de estas falacias, son argumentos falsos que se pasan como ciertos atacando a otros y tienen un impacto muy significativo en la mirad social, política, religiosa, económica de parte de quienes adhieren a este tipo de comunicación.

El Ad-Hominem abusivo es un insulto, es una forma de desacreditar la persona que hace la información y presenta las tesis y argumentos. Todas las falacias son razonamientos que vulneran alguna regla lógica. Cuando en vez de presentar razones adecuadas en contra de la posición que defiende una persona, se le ataca y desacredita.

Lo que preocupa es que los ataques basados en ad hominem llegan a ser tan efectivos como los ataques basados en evidencias, por ello es tan usado en medios políticos, contextos judiciales y campañas publicitarias. El engaño ad hominem o agresión personal es una mala jugada, es una maniobra sucia que no contribuye en nada para refutar una conclusión o posición. Este engaño se usa para difamar a la persona que presenta una posición, es una creencia antipática de esa persona.

Se ataca la identidad, la raza, o la religión: eres tonto y por ello no eres capaz de aportar un criterio confiable. Me pides que deje el cigarrillo, pero hasta hace poco te fumabas 3 cajas diarias; el médico obeso que me formula bajar de peso y yo pienso que este gordinflón, debería ser el primero en reducir su peso.

En este mundo mediático, mundo de la omnicanalidad se usa el ad hominem como una manera de desviar la atención del público. Es una forma de manipulación de imágenes y opiniones que tiene consecuencias de toda índole.

¿Qué me llevo puesto de esta cápsula?     

La falacia es un razonamiento erróneo porque a través de premisas falsas aparece la intención de engañar o convencer al interlocutor. Parecen ser argumentos verdaderos y no lo son. Son ataques al que está argumentando anunciando que es inmoral y corrupto.

Un caso muy ilustrativo de esta estratagema llamada ad hominem hace referencia a Donald Trump, quien en lugar de refutar los argumentos de sus contrarios con mínima lógica o evidencias, recurre al ad hominem para desacreditar al otro sin fundamento. Un sonado caso fue el ataque al cuestionamiento de un periodista discapacitado, haciéndolo ver como un tonto por su discapacidad.

La falacia ad hominem es un tipo de abuso. Se basa en ese tipo de diálogo donde tras dejar claros nuestros argumentos e ideas, alguien decide atacarnos no por lo dicho, sino por lo que somos, por nuestro físico, género, raza o personalidad o por aspectos ajenos al propio argumento. Ejemplo, si eso lo dijo fulano de tal, debe ser falso por venir de alguien que tiene fama de mentiroso.

¿Cómo refutar la falacia Ad-Hominem?: Identifique el ataque y demuestre que ni la personalidad ni las circunstancias de la persona tienen que ver con la verdad o falsedad de la proposición que se defiende.