MasterChef Celebrity

Autor: Ricardo Cortés Reyes

Publicado: 15 Jul, 2022

Luego de cuatro meses de entretención familiar, concluyó este reality que inspira algunas consideraciones:

1. Mostró creatividad en la producción, en la actitud de jueces y presentadora y en los comportamientos de los participantes.

2. Hubo maestros y alumnos y se dio especial fuerza al papel y la necesidad de aprender; aprender gracias a la disciplina, la pasión, la perseverancia, el ensayo error, la dinámica de la competencia.

3. Hubo talentos diversos para cocinar, pero también para cantar, para bailar, para ingresar a la cocina, para trovar, para mostrar la riqueza del talento humano, para competir por un premio económico, que terminó no siendo la estrella, ni el único fin alcanzable a cualquier precio.

4. Se reconoció a personas -qué genialidad honrar a la gente del barrio-, instituciones, regiones; aprendimos del país diverso.

5. Los concursantes optaron por ser amigos antes que encarnizados rivales. Dieron una lección concreta de respeto en la diferencia.

6. Se mostraron como seres humanos: vimos sus emociones a flor de piel, lloraron, se entristecieron, se divirtieron, se rieron como por encargo, se enfermaron, se enojaron, se “apuñalaron”, se quemaron, se cortaron, se fueron y regresaron, fueron solidarios, siendo ellos mismos. Siendo celebridades, se mostraron como ciudadanos de a pie.

7. Respetaron las normas del juego; acogieron con respeto y resiliencia la derrota.

8. Mantuvieron una actitud permanente de ayuda mutua.

9. Cada quien se alegró por los triunfos parciales del otro, en cada reto.

10. Hubo abrazos y besos, entre hombres y mujeres, entre jueces y participantes.

11. Varios reconocieron que la vida les cambió gracias a esta experiencia.

12. Llegaron a la final cuatro hombres, pero quien realmente ganó, fue la condición humana.

Que muchos emprendedores reconozcan que hay multitud de maneras para hacer pedagogía por la paz y la convivencia.
¿Hay espacios subutilizados y desaprovechados, para cambiar la cultura, para convocar, para construir país, paz y convivencia? Necesitamos inspiradores creativos, que enseñen a convivir, a ser equipo, pacíficamente. El arte y la cultura son un vehículo de cambio. El rating es también asunto de creatividad, que no está ausente, pero necesita decisión política, económica y social.
Viva el himno, la actitud y la graduación de los analfabetas del sabor; viva la posibilidad de dar el paso de analfabetas de la violencia, a analfabetas de la paz.