Orden al servicio del cambio

Autor: Ricardo Cortés Reyes

Publicado: 2 Sep, 2022

Lo humano es susceptible de ser revisado en términos de orden o desorden, porque la naturaleza, en su diseño y sabiduría, constantemente da señales, muestra rutas, con consecuencias palpables y tangibles, cuando hay respeto al orden y cuando no lo hay.

Todos deseamos que los asuntos personales, de pareja, familiares, laborales, vayan bien. Sin embargo, cuando las cosas no salen como se espera, una de las múltiples miradas para explicar lo sucedido, está en ver el binomio orden – desorden, como una herramienta esclarecedora, para redireccionar las relaciones, los procesos, las dinámicas laborales, los emprendimientos, los equipos de trabajo, los liderazgos.

El orden tiene jerarquías determinadas por el tiempo; no es lo mismo ser la primera que la tercera pareja; no es lo mismo ser el primer, que el segundo hijo; no es lo mismo ser el gerente general, que ser coordinador, o ser auxiliar administrativo en un equipo de trabajo; no es lo mismo el fundador de la empresa, que quien lo acompaña por muchos años como persona de confianza; hay orden en la antigüedad dentro de las familias y las organizaciones, hay anteriores y posteriores.

El orden tiene prioridades; la conyugalidad prima sobre la paternidad; la autoridad del líder y el peso de las decisiones más significativas que toma, priman sobre las opiniones particulares; los procedimientos, las metas, las ventas, la ética, tienen prioridades en una organización. La atención ordenada a las prioridades tiene consecuencias.

El orden puede ser visto cuantitativa o cualitativamente. El orden no es una línea rígida, tiene excepciones. El orden nos viene dado por el diseño propio de la naturaleza y no es posible sustituirlo por el amor. El amor es una parte del orden. El orden precede al amor, y el amor únicamente puede desarrollarse en el marco del orden. En las relaciones familiares y en las relaciones sociales y laborales, hay formas de amor que son orden o desorden. Muchos asuntos se resuelven más con orden, que con amor.

El orden otorga un lugar a cada quien. Respetar ese orden hace prósperas las relaciones personales, familiares y laborales. Es el orden el que incita a conformar equipos de trabajo, porque allí hay sinergias que hacen que los sueños se hagan realidad.

Con los criterios señalados, vale la pregunta: ¿qué de su vida personal, de pareja, familiar, laboral, qué de su emprendimiento, de su prosperidad etc. está en desorden?

¿Qué necesita dejar de hacer?

¿Qué necesita comenzar a hacer para poner orden?

¿Qué necesita seguir haciendo para consolidar el orden?

El orden es contundente, y el desorden también. El orden está al servicio del cambio.