Planificación a largo plazo
“La planificación a largo plazo no es pensar en las decisiones futuras. Es más bien pensar en el futuro de las decisiones presentes.”
(Prieto, Carrizosa – 2011 – Recuperado de https://studylib.es/doc/6594888/presentaci%C3%B3n-protocolo-de-familia)
La sucesión es, sin lugar a dudas, la piedra angular para las empresas familiares que aspiran a perdurar.
Una transición generacional mal planificada o mal gestionada puede provocar problemas que afecten gravemente, no solo a la empresa, sino también a la familia y a las redes familiares que respaldan estas organizaciones.
Las evidencias nos indican la necesidad de resaltar, en este espacio, que la visión de largo plazo y la mayor dedicación e implicación de los propietarios, son dos de las características más valoradas en las empresas familiares.
De igual manera, la planificación oportuna de la sucesión en la dirección empresarial, es la práctica más importante, si se considera en serio que el negocio debe continuar, garantizando su sustentabilidad.
Si bien la planificación a largo plazo es un proceso que todas las organizaciones reconocen como necesario, llevarlo a cabo de manera efectiva, llegado el momento, debe convertirse en un dato que necesita ser visto por el líder y su familia.
Ver el asunto de la sucesión es la mejor manera de descubrir la importancia de abordarlo para resolver bien los pasos que concretarán esa necesidad.
Este proceso requiere la participación activa de todos los miembros de la familia y la administración, pues está en juego la permanencia de la organización en el mercado y la armonía al interior de la o las familias.
Una de las fortalezas intrínsecas de las empresas familiares, es su capacidad de introspección, combinada con una fuerte orientación hacia el largo plazo.
Esta visión se deriva de la responsabilidad que asumen las partes interesadas, comenzando por el líder o los socios fundadores, para mantener el negocio en las mejores condiciones para las futuras generaciones. Porque ese es el sueño, que el negocio perdure.
De hecho, este enfoque constituye una ventaja competitiva significativa frente a otro tipo de organizaciones, por ejemplo, las corporaciones multinacionales.
La correcta transmisión del negocio a la siguiente generación es sinónimo de una visión a largo plazo y garantiza la continuidad de la empresa. Por ello, una transición oportuna, es esencialmente una planificación temprana, que incluya una comprensión clara de las expectativas y objetivos de las partes interesadas. Descuidar o aplazar sin límite este aspecto, puede tener consecuencias no solo graves, sino irreversibles en el futuro.
Las empresas familiares que incorporan un consejo externo -en la modalidad que a su mejor saber y entender elijan- se benefician de una visión experta y neutral, lo que les permite planificar la sucesión de manera más efectiva.
La planificación de la sucesión debe abordar, entre otras, políticas relacionadas con la participación familiar, la incorporación de nuevos miembros al negocio, estrategias para asegurar la continuidad de la empresa y la creación de un plan de carrera para formar y acompañar futuros líderes.
También es fundamental definir los parámetros para la participación de miembros de la familia en el consejo de administración, establecer planes estratégicos, políticas de financiación para garantizar la seguridad económica de las partes interesadas, y los procesos de selección de posibles sucesores.
Además, se debe asegurar el modo y la transferencia de control sobre la propiedad de la empresa.
Una de las ventajas de Innovate Senior 5.0 frente a las nuevas tecnologías es que no existe un plan de sucesión estándar que se ajuste a todas las empresas familiares. Sin embargo, existen claves que permiten optimizar dicho proceso, adaptándolas a las características, necesidades y potencialidades de cada organización y negocio.
En Innovate Senior 5.0, contamos con la experiencia necesaria para armonizar estos elementos, ajustándolos a las particularidades de cada empresa familiar.



