Transición a energías limpias

Autor: Jaime Triana

Publicado: 22 Jul, 2022

La industria del petróleo y el gas ha sido protagonista del bienestar de la humanidad desde el comienzo del siglo 20.

Un dato histórico relevante y de contexto, muestra que el carbón fue clave para la Revolución Industrial, se utilizó de manera importante en los siglos 18 y 19, se usó en el transporte público, para calentar las casas en el invierno, para iluminarlas en las noches, pero también para moldear el hierro. Sin embargo, a finales del siglo 19 ya era posible constatar las consecuencias contaminantes de su uso, en la salud de las personas. En Londres, se decía, que la gente no tenía caspa sobre los hombros, sino hollín.

A comienzos del siglo 20 la sociedad inicia un proceso para generar el cambio, al pasar progresivamente del carbón al petróleo, lo que produce una sensación de tranquilidad para la población y un cambio favorable para la salud pública.  La sustitución del carbón por el petróleo y sus derivados, se pone en marcha. El petróleo se convierte en la base y fuerza de un bienestar social creciente por los ámbitos que revoluciona; valga destacar la producción del plástico en todas sus dimensiones; el transporte terrestre, fluvial y aéreo toma nueva forma, gracias al uso de la gasolina.

Actualmente el carbón contribuye en un 37% a la generación de energía eléctrica en el mundo. (Revista Junta de Castilla y León). Lo que muestra que la transición de su utilización, ha sido lenta.

Las fuentes de energía más utilizadas hoy en el planeta, provienen de combustibles fósiles, el petróleo, el carbón y el gas, representando más de un 80%, por lo cual, otros sistemas renovables de producción de energía contribuyen con menos del 20 % del total.

Geopolíticamente, también el petróleo y el gas han sido protagonista de varias guerras.  Europa consideró que esto de las guerras era una situación del pasado y que no se vería enfrentado a una situación después de la devastadora segunda guerra mundial.  Desde comienzos del año 2022 el mundo está expectante por la guerra entre Rusia y Ucrania. Se evidencia geopolíticamente con esa guerra, la dependencia de los combustibles fósiles. En Europa y en el mundo, se busca afanosamente tener un sistema energético que no dependa de los demás para su desarrollo.

Veamos a grandes rasgos el panorama y el desarrollo de Colombia en este campo. El país entró en la industria del  petróleo en 1903 con un par de descubrimientos supremamente importantes. El gobierno otorgó la exploración y producción de petróleo a compañías privadas en el  Catatumbo, en Tibú, creando la Concesión Barco y en Santander, Barrancabermeja, con la  Concesión de Mares.

En 1951 se creó la compañía mixta del gobierno llamada Ecopetrol, de carácter comercial, con capacidad de participar en todo el desarrollo de hidrocarburos, exploración, producción, refinación, transporte de gasolina, gas y petróleo, además de su comercialización, al recibir para su operación, la concesión de Mares y posteriormente la concesión Barco.

Ecopetrol ha sido motor básico para el desarrollo económico del país, además de ser la principal chequera del gobierno, gracias a las regalías que reportan beneficios a nivel municipal, departamental y nacional. Para el año 2021 el total recaudado de regalías ascendió a 8,33 billones de pesos. Las administraciones municipales y departamentales deben utilizar ese dinero para promover el desarrollo de los proyectos de infraestructura como vías, hospitales y colegios.

El contexto mundial en general y del país, en particular, tiene hoy más conciencia de hacer la transición a otras energías. Pero en Colombia, ella merece especial atención, conciencia, capacidad de acuerdo y planeación con indicadores de resultado que de verdad incluyan el bienestar general de la población y el cuidado sostenible de la casa común, sin perder autosuficiencia y con el riesgo de importar. El hoy del país requiere infraestructura, presencia en los lugares más olvidados  y necesitados; el modelo de desarrollo social y económico necesita mirar el conjunto y adecuarse buscando el progreso real del país que clama equidad.

La situación de Colombia ha sido privilegiada al tener petróleo, gas y carbón, que lo hace autosuficiente, por lo menos, a mediano plazo. El proceso de transición hacia otras energías, seguramente será más acelerado, que el proceso de transición entre carbón y petróleo que tardó cien años, entre otras por el imperativo mundial de cuidar el medio ambiente; pero el delicado equilibrio entre lo que hay y lo que se espera tener como política pública y ruta de acción, deberá incluir múltiples variables políticas, económicas y sociales, de mediano y largo plazo.

En la segunda entrega se hablará de los métodos para mantener esa autosuficiencia en la producción de petróleo y gas.

*Ingeniero de petróleos, con Maestría en ingeniería de producción. Heriot Watt University, Edimburgo, Escocia. Especialización en Gerencia de operaciones.