Transición a otras energías (segunda parte)

Autor: Jaime Triana

Publicado: 5 Ago, 2022

El petróleo y el gas han jugado un papel esencial en la calidad de vida en el siglo 20 y hasta la fecha, para el bienestar de la humanidad; sin embargo, geopolíticamente también esta industria ha sido el eje central de varios conflictos y afectaciones al medio ambiente. Actualmente, como se expresó en la primera entrega, hay un afán en todos los países por ser autosuficientes energéticamente, especialmente los países desarrollados, donde el petróleo y el gas son (directa o indirectamente) la base de su economía.

Las compañías que producen petróleo y gas en Colombia deben -según la ley- pagar regalías por esa producción.  El pago de regalías de acuerdo a la ley, es impositivo porque en Colombia lo que haya en el subsuelo colombiano es del Estado, es decir, es patrimonio de todos los colombianos. Por referenciar, el petróleo representa el 27% del total de las exportaciones y el turismo representa el 10%.

Colombia ha sido privilegiada al haber sido autosuficiente con esta fuente de energía.  Si bien hemos producido petróleo para el consumo interno y además para exportar, Colombia no es un país petrolero, sino con reservas a mediano plazo, -6 años al ritmo de producción actual- y nos mantiene en una balanza de pagos que además, ha aliviado las finanzas del estado y ayuda a crear infraestructura.

Precisamente porque el petróleo y el gas son recursos naturales no renovables, es importante mantener un sano balance entre lo que se produce y se tiene a modo de reserva, para mantener la autosuficiencia energética, en el contexto de nuestra realidad. La transición es un proceso en marcha, con muchas aristas y retos que cuidadosamente necesitan ser diseñados con políticas públicas y decisiones que cumplan con las metas de largo plazo.

Para mantener este equilibrio entre producción y reservas, es necesario planear estratégicamente, para que  las próximas generaciones también tengan acceso a esta fuente de energía, que además, sirva para desarrollar otras fuentes de energía a futuro.

1. Exploración.

El país debe mantener la exploración y de hecho incrementarla, para que al cabo de 6 años, no entremos en una crisis de desabastecimiento. Importar sería un desastre para el país, porque al volvemos dependientes de los países exportadores, no se recibirían regalías y el país tendría que presupuestar ese rubro. Otras fuentes de economía del país se verían afectadas. Los hidrocarburos seguirán usándose, porque optar por otras fuentes de energía requiere varias décadas de trabajo intenso, como reto de la humanidad, además nuestro compromiso con los que nos preceden y con quienes vendrán.

2. Mantener o incrementar la producción a través de otros mecanismos.

Hay varios parámetros que se usan en geología para definir el hallazgo de un campo de petróleo o gas. Entre los parámetros más importantes (aparte de otros que son básicos y fundamentales) está lo que se denomina la porosidad de la roca, que es la capacidad que tiene la formación de acumular el petróleo y/o el gas. La otra variable relevante es la permeabilidad, que es la capacidad de la roca de interconectar esos espacios porosos para que el petróleo fluya de la roca al pozo y de allí a la superficie.

Los pozos productores tienen una vida útil en las arenas que producen; además, muchos de esos pozos tienen otras formaciones, una de las cuales es el esquisto (shale), que puede tener almacenamiento de petróleo y/o gas, pero su permeabilidad es tan baja, que no permite que el petróleo o gas fluya de la formación al pozo.

Para poner a producir esos esquistos, se ha utilizado a nivel mundial, la nanotecnología aplicada a la industria petrolera. En el argot popular, fracking.  Esta tecnología ha sido demonizada de varias maneras por los enemigos de la producción de petróleo, incluyendo información no veraz, sobre los productos que se utilizan (productos químicos) para lograr crear las grietas (fracturas) en los esquistos y de esta forma crear las autopistas (interconectar esos espacios porosos) que buscan una conectividad adecuada para que esas formaciones sea productoras.

Cabe notar que el fracturamiento (fracking) de los pozos en las arenas ha sido una práctica muy común, que se ha usado por más de 50 años en la industria para lograr mayor producción.

Existen normas en la industria bastante estrictas, para este tipo de estimulación de la producción -fracturamiento-, que buscan evitar al máximo la posibilidad de atentar contra los acuíferos que normalmente son muy superficiales, mientras que las formaciones de petróleo y gas son generalmente, mucho más profundas.

Hay normas puntuales que tienen que ver con el tamaño o espesor de las rocas (esquistos) de modo que el fluido que se utilice para su fracturamiento, no se salga de la roca. Por ejemplo, el espesor de la roca a fracturar, no puede ser menor de 400 metros.  Para una mayor comprensión de lo que es el fracturamiento, se puede ver en la siguiente gráfica, una similitud de las grietas que se hacen para crear las autopistas por donde el petróleo y gas fluirán.

El pozo está en el centro y las grietas que se han formado, harán que el fluido petróleo y gas fluyan a él y después a superficie. Los fluidos utilizados para el fracturamiento se producen junto con el petróleo y gas, y se recuperan, es decir, se reciclan y se reutilizan en otras operaciones de fracturamiento.  Este reciclaje de los fluidos  con químicos hace una buena práctica ambiental además de reducir costos en los subsiguientes fracturamientos.

Conclusión.

– El país debe continuar con su producción de petróleo y gas. De forma responsable y cumpliendo con las normas y estándares internacionales, para que esta industria sea modelo de manejo ambiental, como hasta ahora lo ha hecho, de modo que favorezca a ésta y a próximas generaciones.

– Colombia no puede darse el lujo de cancelar la producción de petróleo y gas porque esta industria es central en la economía del país. Parte del ejercicio de la transición es generar iniciativas que atraigan inversión y sean rentables; de hecho, los negocios verdes no solo han tomado, sino que tomarán mucha fuerza. Colombia tiene allí inmensas posibilidades.

– El petróleo y el gas son recursos naturales no renovables de tal forma que estamos comprometidos con las generaciones venideras de proporcionarles esas entradas para beneficio de todos. Debemos continuar con la exploración para ser por las próximas décadas autosuficientes. De esa forma contamos con más recursos económicos para el desarrollo del país y también para desarrollar nuevas tecnologías.

– El fracturamiento es posible, puede aportar un recurso económico que le sirva a la nación para sus proyectos de infraestructura. De nuevo, con los manejos y estándares internacionales, para que sea amigable ambientalmente.

– El petróleo y el gas son la mayor fuente de energía que se tiene a nivel mundial actualmente. Otras fuentes u ofertas de energía, serán bienvenidas, pero por ahora y por varias décadas, estas nuevas fuentes de energía hacen parte de una transición que está en camino.