En la familia le hacemos fila -sin darnos cuenta-, a experiencias que otros de los nuestros ya han vivido. Se llaman lealtades y las hay de dos clases.
| Lealtades que hacen daño | Lealtades que nos hacen mejores |
| Una enfermedad, ¿cuál? | |
| Adicciones | |
| Separación de pareja | |
| Violencia y abandono | |
| Maltratos | |
| Tragedias (asesinatos, accidentes…) | |
| Abuso sexual | |
| Pérdidas de embarazos | |
| Quiebras económicas |
¿De la columna A, qué le sucedió a usted y a quién de los suyos le sucedió lo mismo?
En la columna B, escriba ejemplos concretos de sus talentos, fortalezas, éxitos. Pregúntese: ¿a quién de los suyos les sucedió lo mismo?
Reconozca que las emociones de la familia, navegan por la familia en forma de dolor, enojo, miedo, pero también en forma de prosperidad, salud, abundancia.
Si solo se sana lo que se ve y se sana lo que se incluye, reparar es parte del proceso de sanar. La reparación no es un discurso, no es una fórmula mágica, se basa en gestos, en comportamientos que concreten el deseo y compromiso de cambiar, de ser pacíficos, es decir, de convivir sin dañarnos mutuamente.
- Se repara cuando se ve el daño hecho: el que me hicieron y el que hice.
- Cuando se reconoce y se asume que se hizo daño: reconocer con verdad.
- Cuando duele el daño hecho: enojo, miedo y culpa.
- Cuando se toma la decisión de cambiar personalmente; asumir como adultos.
- Cuando se toma la decisión de reparar: justicia y no repetición.
- La reparación tiene una dimensión de esperanza que requiere ser mantenida en el tiempo, en la relación conyugal, en las relaciones padres e hijos, en las relaciones laborales, en las relaciones sociales.
La esperanza hace referencia a la pertenencia: eres o fuiste mi pareja; al equilibrio: en el dar y el recibir, nos amamos y ayudamos, pero también nos hicimos daño; al orden: respeto, honro y reconozco tu lugar y el mío.
El taller es un espacio pedagógico de reflexión y aprendizaje, de respeto conmigo, con mi historia, con los míos. Te esperamos. Invita, INNOVATE SENIOR.




