Y la noche que llega…

Autor: Innovate Senior 5.0

Publicado: 17 Oct, 2022

Por: Pablo Echeverry

“Entre enero y marzo de este año se deforestaron 50.400 hectáreas, superando las 45.500 hectáreas reportadas para el mismo periodo de 2021, y la cifra de los últimos 21 años ya supera las 3 millones de hectáreas, según el Ministerio de Ambiente. Esta preocupante tendencia reafirma la necesidad de una nueva ruta para frenar una mayor pérdida de nuestros bosques”.
WWF 9 de Septiembre de 2022

No es un secreto que el tema energético en el centro de la discusión del orden mundial. Más aún cuando esa visión es tan, por no decirlo de otra manera, cínicamente diferente entre los países desarrollados y los que nos encontramos en vías de desarrollo. La realidad sin adornos es que los países que conforman el G20, durante el 2021 no logran cumplir el acuerdo de París del que Estados Unidos entra y sale dependiendo del presidente de turno.  Así fue la conclusión del Net Zero Economy Index publicado por la consultora PwC. La cual puntualizó: «Si queremos cumplir con los objetivos marcados en el Acuerdo de París -y refrendados el año pasado en la COP26-, deberíamos reducir las emisiones de carbono en el mundo un 15,2% de media anual».
El problema es que, de hecho no lo pueden cumplir, porque las decisiones que deben tomarse «pisan muchos cayos» e intereses poderoso y se justifican en una lenta transición soportada por el enorme y poderoso aparato detrás de la industria energética. No es de extrañar entonces que la discusión sobre las decisiones de la afectación de los combustibles fósiles se convirtió en política y no técnica que es lo que pretendió el acuerdo de Río hace 30 años con la banderita del desarrollo sostenible la cual desafortunadamente se convirtió en bandera política. Recientemente la ministra Vélez propuso un «desaceleramiento” (como si esta fuera la única causa y la mejor solución) de las economías desarrolladas y Petro llevó a la mismísima ONU un ponencia donde justificaba que la mata «ancestral» de la coca era la gran  responsable de la producción de oxígeno en nuestra región. Hubiera sido más seria su posición y de paso más creíble si ésta hubiese sido abordada desde la perspectiva de la relevancia de la preservación de la Amazonia que pierde diariamente un espacio de dimensiones escandalosas para ser en gran parte sembrados por la “mata ancestral” de la coca.   Ya veremos los efectos que puedan derivarse de interpretaciones tan soslayadas a la luz de la ratificación que acaba de dar el congreso al acuerdo de Escazú

En mi opinión, el debate del medio ambiente se perdió y tal vez en lugar de desgastarnos y rasgar las vestiduras en torno a los responsables, deberíamos regresar a los modelos de desarrollo sostenible que se enfocan en eficiencia.  Sólo bajo esta bandera se pueden adoptar medidas inmediatas.  Para que seguir insistiendo en los combustibles fósiles si las energías limpias ya son una realidad producto de una evolución lógica y de hecho necesaria a la luz del desarrollo.  Si no fuera así, aún estaríamos cocinando con leña en nuestros hogares. De seguir así, de pronto regresamos a la leña.

Cuando llenar el tanque de 25 galones de un vehículo con gasolina extra vale medio salario mínimo, la discusión se aleja de la retórica y se convierte en un argumento innegable, se hace real. Es decir, la discusión en la que los los ciudadanos «de a pie » quedan excluidos no obstante sus consecuencias afectan el día a día de nuestras vidas comenzando por nuestros bolsillos. No se entonces por qué debo esperar más tiempo para tomar la decisión de moverme a la tecnología eléctrica aunque el día de hoy mi tarifa de kw/h llegó a $718.76. El año pasado por ésta época estaba alrededor de $545… y la noche que llega.